En un mundo donde el desarrollo sostenible ya no es solo un aspecto más de la práctica profesional de las empresas sino un compromiso indispensable para sostener sus operaciones; las direcciones de comunicación tienen un nuevo reto: informar, sensibilizar y educar a sus diferentes públicos acerca de sus prácticas, esfuerzos y logros en esta materia; entendiendo la sostenibilidad como un conjunto de aspectos, que no son exclusivamente medioambientales. sino que va mucho más allá y aborda también la dimensión social y económica.
Comunicar la sostenibilidad, implica para los profesionales de la rama, la adquisición de nuevas competencias y recursos que nos permita diseñar estrategias transparentes y con un lenguaje claro y coherente, con un reto central: transmitir nuestro esfuerzo en materia de sostenibilidad, sin perder la rigurosidad, la objetividad y sin caer en mensajes que puedan ser interpretados como greenwashing de cara a la opinión pública.
Según el Estudio Deloitte, la sostenibilidad es una de las principales preocupaciones para el 62% de la generación Z y el 59% de los millennials. Ambas generaciones son activas a la hora de tomar medidas para limitar su impacto ambiental; quieren que los gobiernos presionen a las empresas para que adopten más medidas climáticas y que las compañías ayuden a los consumidores a tomar decisiones más sostenibles; por lo que comunicar apropiadamente estos esfuerzos deja de ser opcional y se vuelve un must.
Los valores vinculados a la sostenibilidad y criterios ESG son cada vez más relevantes a la hora de construir marcas conscientes, capaces de empatizar con la sociedad y sus preocupaciones. La capacidad de medir y comunicar los resultados en esta materia, así como de conocer el impacto de la sostenibilidad en la reputación, se hace cada vez más necesario para las organizaciones.
Comunicar la sostenibilidad en las organizaciones de manera eficaz puede garantizar una serie de oportunidades:
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- Mejora de la reputación y confianza de las audiencias y stakeholders.
- Incremento del valor de la marca que atraen a un segmento creciente de consumidores/as que apoyan estas organizaciones éticas y responsables. Este reconocimiento de marca puede traducirse en una mayor lealtad, una predisposición para adquirir estos productos o servicios y una mayor defensa de la marca.
- Cultura empresarial positiva que contribuye a la creación de valor a largo plazo en la organización y a construir un pilar central en el valor de la marca en sí misma.
- Proyección de negocio, innovación, diferenciación y competitividad: una estrategia eficaz de comunicación de sostenibilidad puede posicionar a la marca como líder de su sector, e incluso otros, atrayendo a inversores, clientes, socios estratégicos interesados en apoyar organizaciones responsables y éticas.
- Proyección de negocio, innovación, diferenciación y competitividad: una estrategia eficaz de comunicación de sostenibilidad puede posicionar a la marca como líder de su sector, e incluso otros, atrayendo a inversores, clientes, socios estratégicos interesados en apoyar organizaciones responsables y éticas.
La comunicación sostenible supone una visión integral y requiere de nuevas herramientas y recursos profesionales, porque no se centra en abordar una única cuestión como las ventajas o la sostenibilidad de productos o servicios concretos, sino que interioriza y comunica una serie de valores con el objetivo de crear un vínculo con su público.
Se trata de ir más allá de los estrictamente necesario y obligatorio. Comprometerse con la creación del valor diferencial compartido con los grupos de interés, algo que se convertirá en una ventaja competitiva y diferencial.
POR GRECIA BARRERA, DIRECTORA DE CUENTAS NO NAME LATAM